DESCONEXION DIGITAL
13 septiembre, 2019
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LAS CRIPTOMONEDAS

En los últimos meses hemos recibido numerosas consultas relacionadas con las criptomonedas, su posible trascendencia económica futura y su tratamiento fiscal, por lo que me ha parecido conveniente dar unas pinceladas sobre esta nueva realidad.

El mundo digital está sufriendo un gran avance en los últimos años y dicho avance está afectando de forma directa a todos los ámbitos de la vida. Las transacciones económicas no son ajenas a esta evolución y la aparición de las criptomonedas puede suponer una modificación del mercado económico tal y como lo conocemos hoy en día.

Una criptomoneda es una moneda digital que nace con el objetivo de ser utilizada como alternativa al dinero de curso legal. En algunos casos se utiliza como medio de intercambio en la transmisión de activos y otras simplemente como inversión altamente especulativa.

Actualmente existen muchas definiciones de criptomoneda y ello ya da idea de que, si esto es así, es porque todas ellas tienen numerosas carencias.

Las criptomonedas aparecen con el objetivo claro de convertirse en una nueva forma de dinero, pero a pesar del gran impacto inicial que han tenido en algunos sectores vinculados a las nuevas tecnologías resulta evidente que aún tienen que luchar contra la gran desconfianza que generan todavía en el consumidor tradicional y en el público general y ello supone un obstáculo enorme de cara a su implantación.

En la actualidad podemos contemplar cómo se están produciendo numerosas iniciativas de captación de fondos a través de las denominadas ofertas iniciales de criptomonedas o ICO, con el objetivo de obtener financiación para determinados proyectos empresariales. La expresión ICO puede hacer referencia tanto a la emisión propiamente dicha de criptomonedas como a la emisión de derechos de diversa naturaleza generalmente denominados tokens. Estos activos se ponen a la venta a cambio de criptomonedas como bitcoin.

Además, en algunos comercios ya son aceptadas como medio de pago virtual, aunque lo cierto es que no han logrado una aceptación general ni en el mercado económico ni en el marco financiero. Y la culpa principal de que esto sea así es del propio sistema que ha tratado de presentarse como algo alternativo al dinero tradicional y no como una nueva parte del sistema financiero existente.

La primera y principal dificultad existente actualmente para considerarla como una nueva forma de dinero es su tremenda volatilidad. El ambiente que se respira alrededor de ellas es altamente especulativo. No podemos negar que la gente que decide entrar en este nuevo universo virtual lo hace tratando de obtener un alto beneficio a corto plazo lo que hace que las criptomonedas se asemejen más a un activo bursátil de alto riesgo que a una nueva forma de dinero.

Es algo innegable que la tecnología existente detrás de Bitcoin y del resto de criptomonedas tiene un gran valor potencial, pero hasta que se llegue a una cierta estabilidad que permita al público en general confiar en este nuevo sistema no va a lograr su implantación definitiva.

Una criptomoneda es una moneda creada sobre sistemas digitales que se representa por una cadena de código digital, no duplicable, y que se apoya en la criptografía para asegurar su seguridad en los intercambios entre los usuarios y en su almacenamiento digital.

Actualmente hay cierta confusión al hablar de criptomonedas ya que tiende a llamarse así a cualquier activo digital. Sin embargo, la mayoría son tokens, esto es, unidades de valor que pueden representar acciones o cualquier otro tipo de activo. Criptomonedas propiamente dichas existen unas 200, siendo algunas de las principales Bitcoin, Litecoin, Ethereum, Monero, Bitcoin Cash, Dash, Tether. La criptomoneda más extendida y conocida es el bitcoin.

Los principales valedores de las criptomonedas señalan como principales ventajas de este sistema que es un sistema descentralizado, no controlado por ningún estado, banco, institución financiera o empresa. Además, es un sistema rápido, ya que las criptomonedas se pueden enviar de forma instantánea a cualquier persona que esté conectada a Internet, se encuentre dónde se encuentre y a un coste muy reducido.

Es un sistema seguro, resulta casi imposible su falsificación o duplicación, transparente, cada transacción realizada en una cadena de bloques siempre será pública y anónimo, ya que las transacciones realizadas en la cadena no muestran los datos de los intervinientes sino la dirección del monedero de inicio, el de destino y el saldo de la transacción.

Como desventajas podríamos mencionar la alta volatilidad de su valor y la suma importancia de su custodia diligente. En caso de tenerlas depositadas en un monedero virtual tiene indudables ventajas de seguridad, pero la pérdida de la clave privada para acceder al monedero virtual supone la pérdida de todo su contenido sin posibilidad alguna de recuperarlo. En cuanto a las criptomonedas depositadas en las casas de cambio, son vulnerables a ataques de piratas informáticos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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